Se dictamina mediante este documento que de aquí en más, toda decisión que involucre o ponga en juego la salud física y/o mental de la unidad disputada, deberá ser ejercida de forma ordenada. Exponiendo cada Voz su voto y/o propuesta de acción a tomar.
Acto seguido, se realizará una exhaustiva medición de realidad, una discriminación de tendencias extremas y/o incoherentes, y finalmente se calculara un porcentaje de probabilidades de auto engaño.
Una vez reunidas y analizadas todas la pruebas, herramientas y argumentos, se confiará la decisión final a su Señoría, el sagrado Sentido Común. Quien será invocado en el folclórico acto nocturno de claridad atemporal, haciéndose el rito tradicional de la quema de flores y todos los honores correspondientes.
Su Señoría será intocable por el poder de la culpa y el remordimiento, habiendo sido provista del poder del error.
Así concluimos el Congreso por el bienestar común, y se procede a la primera toma de decisión bajo el nuevo régimen establecido.