el cuerpo llama con ruidos que no entiendo
duele en lugares que desconocía
pesa, me incomoda, queda chico, queda grande.
el cerebro aun ahogado no baja la velocidad.
las neuronas están hinchadas y enredadas entre ellas.
los huesos amenazan con partirse por el frío.
me duelen los parpados, los dientes, las muñecas, los pies.
todos los trabajadores de esta fabrica se fueron, dejando
las luces tenues. ya deberían haber vuelto a esta altura,
pero no llegan nunca. a pesar de que abrí todas las puertas
y ventanas, a pesar de que intente.
los llamo,

me duermo,
me duermo.


Y consigo esa exquisita interminable bitácora de un viaje en busca de
la destrucción de la incomodidad; en busca de la deformidad
dentro de esta forma que digita mi espacio.
                                                       

       Afuera.
                                                            Adentro.


Me duermo.
Me duermo.










y llega el día, el día que esperaste,
estas detrás del momento por el que peleaste
con los dientes tan afuera que parecían externos.
sonreís aliviada,



hasta ser atacada por el punzante frío ruidoso de la noche
la luna congela el aire ocre de la guerra, y lo vuelve lluvia



y vos ya ganaste..
si, ganaste. aburrimiento.
nuevamente.




¡ahora qué?











Preciso ha de ser el instante en que el alma inhala
para encontrar en el aire tan solo la compañía de su mente.

Suspira intentando calmar la ansiedad de saber la multitud dentro de sí.

Hermética, como ha de serlo, y saberlo; y sorberlo todo.
Un pequeño hueco propagándose. Un rayo, iluminándose.

Un vacío, ramificándose.

Seis lágrimas quietas, incapaces de desagotar una angustia que ha sido y será invisible.
Toma unos minutos para estudiarse el reino de cavernas, senderos, superficies y fondos que sostiene dentro;
accede solemne ante si misma, a montar eterna guardia de su más profundo secreto,
y de todos los fuegos de su alma.













ALIEN DE FUEGO AND THE 
GREATEST FUCK OF ALL WORLDS

La humedad del torrente sanguíneo le quema.
Lo persigue. Y hacia el fin de esa escalera él la acecha.
Le sube atrás, balbuceante, él hombre, detrás de una alienígena.


Respira.

Muy fuerte.

Pasa el cuarto piso y la iglesia de la mente se desvanece.
Derrite a su paso todo, abandonando al temblor dentro del cuerpo.

Tenso.

Todo comienza muy tenso.

Hasta que al fin pierde el velo y estirando su mano la enfrenta.
La muerde. Desviste y conmueve. Le ruega. Y así la muerte les llega.
En la cima del fuego la vida fluye voraz y acaba por expulsarlos fuera,
y el otoño comienza
lamiendo lo que queda.


Mas no creas vertiente, hombre volcán de los océanos
que ante el fabuloso teatro del vacío y el tormento
no se alzará ya nunca sobre tu breto
otro bestial indio de fuego.










tiempos en que los estadíos se apoderan del tiempo
y el apoderado del tiempo descabella un extenso delirio
una noción, por sobre todas las cosas, de una certeza en lo alto de su puño

golpea con palabras
que ya ni procesa

egoísta
exige reconocimiento de que no quiere lo que no le es dado
que lo desprecia
que lo infecta si está cerca

y me pregunto
siempre me pregunto
a veces con el estómago atado al cuello
a veces mientras refresco el cerebro en el fondo del océano

qué clase de ojos ha de haber criado 
que le hacen hablar
de eso que está siempre hablando.
habla. habla y habla no hablando.
y se ablanda
derrite y cae
ramificándose de la cama al suelo
desapareciendo
alivianando
todo lo que puedo ser
cuando no me está mirando.











desviste las calles y
algo anda reptandole dentro
se da vuelta
p                ate              a
y muerde

a                                                                                                 a

c                               ada palabra un despliegue de gilad                            a
preciosa
porosa

agotada


de andar con la gracia enjaulada
s                  aca un durazno de entre las costilla                 s
ríe dos veces y se larga

transita la nada
vestida de gala

e

e
t










un velo abre una brecha en el sonido
cae lento y se deshace
un otoño es iluminado y congelado
y lo que sea que venga
estará por verse.