Sentada en las orillas del fin
Cierro mis ojos y veo

pirámides vacías y largas filas,
filas de gente adentrándose a paso firme
en grandes lenguas

Todos perdidos
sin haber nunca participado
más que un objeto

Algo carente de valor
seco por dentro, seco por fuera

Nada
todo yéndose estrepitosamente a la misma nada

Sin esforzarse por ver
esa mínima fracción de luz
que mínimamente los movía

Su destino
tomado a la ligera
como algo que no alcanzarían

Y era tan fácil.

Tan fácil.

Tan simple.

Y tan humanamente desperdiciado.