SATURNO
Algo que tenía en la sangre la comandaba a sentir placer cada vez que se metía dentro de sus botas.
Su resfrío alcanzaba la forma de una gran Mantis. Un claustro, una deformidad escondida, un deseo.
Un hambre.
Una absoluta verdad, soberbia.
Salía con ira, hacia un mundo que se desangraba en la belleza.
La libertad, su flema, pedía a gritos emanciparse.
La innegable majestuosidad que vestía ante lo insólito
envejecía.