libérame de proteger el acorazado fin de toda criatura

sálvame de mí, 

y desata lo que quede en vértigo,
pues todo es ser y todo color cuenta con su propia luz

arráncame aquello en lo que creo
pues no quiero volver a creerlo pasada la noche





y si vivir sólo bailara así, si acaso jugara únicamente a esto
saca mi cabeza fuera del mar



porque amar o morir sólo puedo
una vez por momento



luego arranca de mí el desierto de este viento
y jamás volverá a verse de frente ningún fuego.




imposible es de explicar
un sentido que corre todo el tiempo
para más nunca saborear
salvo aislamiento