Tres minutos tenía destinados a restar, y el barco se iba
El vapor sostenía un profundo silencio
intentó vagamente hacer las veces de sol,
abrió la boca y lanzó al espacio vacío una última y entumecida solución de aquellas que nunca habían resultado



Te vivís haciendo la paja con esta gastada tela de juicio




La niebla lo había abrazado,

al instante en que quiso descifrar si estaba en lo cierto,
por lo que ya no pudo ver nada.