tiempos en que los estadíos se apoderan del tiempo
y el apoderado del tiempo descabella un extenso delirio
una noción, por sobre todas las cosas, de una certeza en lo alto de su puño

golpea con palabras
que ya ni procesa

egoísta
exige reconocimiento de que no quiere lo que no le es dado
que lo desprecia
que lo infecta si está cerca

y me pregunto
siempre me pregunto
a veces con el estómago atado al cuello
a veces mientras refresco el cerebro en el fondo del océano

qué clase de ojos ha de haber criado 
que le hacen hablar
de eso que está siempre hablando.
habla. habla y habla no hablando.
y se ablanda
derrite y cae
ramificándose de la cama al suelo
desapareciendo
alivianando
todo lo que puedo ser
cuando no me está mirando.