Quiero -hace días- decir algo sobre los Pájaros que se sientan en el cable que esta frente a mi ventana. Pasan la tarde entera mojándose. Gota tras gota, sacuden eléctricos un ala, y luego la otra.
Quizás están tan concentrados que no pueden verme.
Aunque ciertamente
creo que les agrada la música que escucho
esas tardes que suelen oler así.
Me hace pensar. Pensar en tantas cosas que nunca quiero decir. Y a la larga, ya no retengo si decirlo podría hacerlo más real. Opto por no revelar su secreto. Escondo bajo el ala los míos. Guardo entre el papel la imagen, que nunca es la misma vista por otro. Incluso este fallido intento por transmitir lo intransmitible, guarda celoso el secreto visual y etéreo, de esos Pájaros Negros, que se sientan bajo mi lluvia a esperar la Tormenta.