en la inmensidad de la marioneta
los ojos con los que no veo
tiemblan





el cactus
el ojo del elefante
el prisma

brillando 
los colores

contiene un mundo
intangible
la gelatina que no se quiebra

poder mirarlo
apreciarlo
en la forma que tome
cada vez que la tome
y cada vez que la deshaga



la extraña belleza
el forastero
aquello que también respira en el afuera del mundo
y se apodera de mi atención

porque elijo no apresurarme
sin saber que vendrá a ser después
aprendo a degustarlo
devorando lo magnifico de su ser.