el cuerpo llama con ruidos que no entiendo
duele en lugares que desconocía
pesa, me incomoda, queda chico, queda grande.
el cerebro aun ahogado no baja la velocidad.
las neuronas están hinchadas y enredadas entre ellas.
los huesos amenazan con partirse por el frío.
me duelen los parpados, los dientes, las muñecas, los pies.
todos los trabajadores de esta fabrica se fueron, dejando
las luces tenues. ya deberían haber vuelto a esta altura,
pero no llegan nunca. a pesar de que abrí todas las puertas
y ventanas, a pesar de que intente.
los llamo,
me duermo,
me duermo.
Y consigo esa exquisita interminable bitácora de un viaje en busca de
la destrucción de la incomodidad; en busca de la deformidad
dentro de esta forma que digita mi espacio.
Afuera.
Adentro.
Me duermo.
Me duermo.